CAPÍTULO CIENTO SETENTA Y CINCO
La noche cayó por completo y Emily nuevamente estaba agotada. Recién se había quedado dormida Ada, después de intentar contarle como cinco cuentos infantiles.
Ella salió de la habitación de su hija masajeándose los hombros y cruzó a su habitación, pero apenas entro su cuerpo tembló de algo que ella no quería sentir.
Aiden estaba de espalda, al lado de la cama de dos plazas, desabrochándose la camisa.
—Lo siento —susurró Emily sin dejar de mirarle como Aiden se s