CAPÍTULO CIENTO SETENTA Y CUATRO
—Por el momento tu habitación será esta —le contó Emily, reemplazando la tristeza que ella sentía con una sonrisa sincera, a Nate—. En unos días la decoraremos todo como la habitación de Elian. Tendrás tu propia ropa y tus propios juguetes.
Elian puso los ojos en blanco y se metió dentro de las sábanas de la cama blanca, ese gesto a Emily le sorprendió.
—¿No dormirás en tu cama? —cuestionó su madre.
Elian frunció el ceño y negó, sin dejar de acomodarse la tela d