CAPÍTULO CIENTO NOVENTA Y CINCO
Claudia le hizo firmar a Emily todos los contratos por existir tanto por la compraventa de los servicios funerarios y de la sepultura, como del arriendo del velatorio. Luego les pidió que la acompañaran a la propiedad contigua de la casona blanca que se ocupaba como sala de venta.
La siguiente propiedad que pertenecía a la Funeraria El Cielo, era una sede de fachada blanca y grandes ventanales que llegaban al suelo y que daban una sensación de claridad. Claudia a