CAPÍTULO CIENTO CUARENTA
—¡No sé! —exclamó Aiden alzando su voz y pasándose los dedos por su cabello desordenado—. ¡No sé Emily que haré con él! No tengo idea y ahora no quiero pensar en eso… pero lo que sí, tienes que tener claro, es que mañana mismo asistiré con los mellizos al registro civil de la ciudad, y les daré mi apellido. A ellos si los quiero en mi vida.
Emily sacudió la cabeza en negación, quiso refutar aquello, pero escuchó las voces de Marie y Ada acercándose hacia la habitación.