CAPÍTULO CIENTO CUARENTA Y DOS
Aiden se estacionó en el estacionamiento del área libre que tenía el hospital Central. Ambos se bajaron del vehículo, que el ulular del viento se filtró por los oídos de los dos jóvenes y también por sus ropas haciéndolos temblar de frio, ya que la noche a parte de oscura, también estaba helada.
Caminaron por entremedio de algunos vehículos estacionados y subieron las escaleras principales del hospital.
Las luces blancas encandilaron la vista de Emily, que tuvo