CAPÍTULO CIENTO CINCUENTA Y DOS
Emily y Alex siguieron conversando y riendo juntos, tratando ambos de pasar el trago amargo que tenían en la punta de su lengua al estar en un hospital. A ninguno de los dos le gustaba ese ambiente tan fúnebre y deprimente que se tejía a su alrededor.
Las luces artificiales les encandilaban la mirada y el olor a anestesia y medicamentos les comenzaba a dar náuseas, pero aguantaban, Emily por apoyar a Daphne y Alex por darle ánimo a su cuñada favorita y a la únic