CAPÍTULO CIENTO CINCO
La pregunta de Emily desestabilizo la férrea terquedad y seguridad de Aiden. El joven empresario estaba cayendo en un bucle de la desesperación, porque sabía que hiciera lo que hiciera, Emily no volvería a confiar en él.
La confianza estaba rota y destruida.
—¿De verdad me preguntas eso? —cuestionó Aiden un tanto dolido.
Emily estiró su brazo y tocó con las yemas de sus dedos el rostro de porcelana de Ada, quien le sonrió tierna.
—Supongo que tus acciones dicen más que t