—Vuelves a acercarte a Cristian, a tan sólo mirarlo, Y TE MATO Perra. —La tiré fuerte contra los casilleros y cayó al suelo —Te lo advierto, lo miras, le hablas o le pones un dedo encima y ya tienes tu sentencia de muerte malparida. —Dije mientras la agarraba del cabello y la tiraba fuerte contra el piso
—Sara, ya no más. —Me alzó Cristian —No hay nada que ver! Váyanse todos!. —Gritó enojado
—Estás loca!!. —Gritó la tipa
—Demasiado. —Le sonreí
—Sara! Ya no más! Te estoy diciendo!. —Caminaba