—Te daré como te gusta... Pequeña. —me levanté y la recosté boca arriba
—Dame fuerte, por favor.. C-cristian te lo pido. —abrió sus piernas lo más que pudo
Alcé sus piernas dejando sus pies elevados en mis hombros, la tomé de su cintura y empecé a embestirla fuerte como tanto le gustaba.
Lo hicimos de tantas formas, en tantas posiciones, nuestros cuerpos estaban complacidos al cien, cada vez llegábamos al clímax pero eso no era suficiente, nuestro cuerpos se deseaban más y más.
Nuestros gemi