Amelia despertó y se percató de que, por más que intentaba moverse o emitir algún sonido, incluso cuando intentaba ver, no podía; algo le impedía hacer esas 3 simples cosas.
Luego de intentarlo un par de veces, en un arranque de desesperación, la joven mujer comenzó a retorcerse, puesto que notó que se encontraba atada de pies y manos; quiso gritar, pero no pudo.
—Finalmente despertaste… -Escuchó una voz desconocida.
Al hacerlo, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, puesto que ella imaginaba