Capítulo 54

Ese sábado en la tarde, cuando Emely estaba en su casa, arrunchada en la cama, teniendo como única compañía la de Niango, escuchó que su celular comenzó a timbrar.

Se sorprendió al ver que era un número no registrado. Por lo general, no solía contestar esas llamadas, pero, recordó que no tenía el número de Ian y se preguntó si podría ser él.

—¿Hola? —contes

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