Mundo de ficçãoIniciar sessãoEse sábado en la tarde, cuando Emely estaba en su casa, arrunchada en la cama, teniendo como única compañía la de Niango, escuchó que su celular comenzó a timbrar.
Se sorprendió al ver que era un número no registrado. Por lo general, no solía contestar esas llamadas, pero, recordó que no tenía el número de Ian y se preguntó si podría ser él.
—¿Hola? —contes







