Capítulo 30: Venganza.
Ximena salió de su cama con pasos apresurados, deslizándose por el suelo de madera pulida de su habitación.
Se dirigió hacia las escaleras, cuyos pasamanos de madera rugosa guiaban su camino hacia abajo.
—Camila —pronunció con urgencia, resonando en el silencio de la casa, pero no obtuvo respuesta. —¿Alejandro? —preguntó, esperando escuchar el familiar murmullo de Alejandro, pero el vacío le devolvió su eco.
Decidida, continuó descendiendo las escaleras, cada paso resonaba en el aire tranquilo d