Capítulo 29: Regreso a casa.
—Si eso es lo que has decidido, está bien. No te molestaré más con eso —dijo finalmente Alejandro, tratando de sonar calmado, aunque su mente estaba llena de dudas y preocupaciones.
Paulina esbozó una leve sonrisa y continuó comiendo su almuerzo, pero Alejandro notó la tensión en sus hombros y la manera en que sus ojos se desviaban hacia la ventana, como si estuviera perdida en sus pensamientos.
Después de unas horas, Paulina y Alejandro abandonaron el hospital.
El sol estaba comenzando a poner