Capítulo 10: No tenías que.
Ximena llegó agotada a casa después de un largo día en la universidad.
El sol se ocultaba lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y naranjas. Al entrar a la sala, encontró a su madre, Camila, inmersa en su rutina de revisar cuentas. La habitación se iluminaba con la suave luz de una lámpara de mesa, mientras que el sonido del rasgueo de una pluma y el tecleo de una calculadora llenaban el ambiente.
Manteniendo silencio, Ximena observó a su madre perdida entre montones de