Capítulo 40. Alguien nos ataca.
—¡Vamos granujas!,quiero que me repitan lo que dijeron de mí en el bosque—La manada contempla el castigo.
—¡Piedad mi Alfa!—grita uno de ellos y los demás jóvenes lobos miran el látigo y tiemblan de pavor.
—No me voy a maltratar mis lindas manos por su culpa—Los trato con dureza.
—¿Entonces nos perdona?—Pregunta otro de ellos con el rostro aliviado.
—Yo no dije eso,¡Verdugo dale veinte azotes a cada uno y que se marchen a sus casas—Hace calor y me abanico mientras los miro que se tuercen de dol