SOFÍA
La voz de Kylie resonó a través del teléfono mientras marcaba su número, buscando consuelo en medio del caos en el que se había convertido mi día. “Oye, Soph, ¿qué pasa?” ella chirrió.
Suspiré, el cansancio evidente en mi voz. “Kylie, ha sido un día. Un día terrible, nada bueno y absolutamente espantoso”.
Su preocupación apareció al instante. “Uh-oh. Derrame el té, niña. ¿Qué pasó?”
Respiré profundamente y comencé a contar el desgarrador encuentro con Jake, el extraordinario acosador. “En