SOFÍA
Caminé hacia el patio de la escuela, Jannette estaba allí, luciendo como el epítome de la curiosidad. Sus ojos prácticamente brillaban con preguntas y no pude evitar sonreír ante su expresión inquisitiva.
Jannette me dio un codazo en broma: “¡Cuéntame, Sophia! ¿Cómo se desarrolló tu gran plan para ganarte el perdón de Henry?”
Me reí entre dientes: “Oh, fue a la vez estresante y estimulante. Imagínese esto: una habitación con poca luz, velas parpadeando y música suave de fondo”.
Los ojos d