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~ El punto de vista de Isabella
Vi a Lucian retroceder un poco, observando con expresión divertida cómo me mimaban. “Adelante, elige lo que quieras”, dijo con voz suave pero alentadora.
Al principio me sentí un poco abrumada. No estaba acostumbrada a tanta atención, y la idea de que Lucian me comprara todas esas cosas lujosas me parecía casi surrealista. Pero al probarme diferentes vestidos, algo cambió. Me miré al espejo y vi una faceta que no había visto en mucho tiempo, una faceta que me hacía sentir hermosa y segura.
Cada vez que salía con un atuendo nuevo, los ojos de Lucian se iluminaban y asentía con aprobación. “Ese está bonito”, decía, o “Prueba el siguiente”, según cómo le pareciera cada look.
Los asistentes trajeron zapatos y bolsos a juego, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. Después de lo que parecieron horas probándose ropa y dando vueltas frente al espejo, Lucian finalmente se decidió por algunos conjuntos con los que pareció estar particularmente satisf