~Punto de vista de Isabella
Poco después, paramos en un pequeño restaurante de carretera. No era nada lujoso, pero el olor a parrilla y pan recién hecho me hizo la boca agua en cuanto entramos. Elegimos una mesa cerca de la ventana y Kate pidió para los dos: un par de sándwiches, unas patatas fritas y refrescos. Los guardias, siempre atentos, estaban cerca de la entrada, vigilándonos mientras comíamos.
“Qué rico está“, dije entre bocado y bocado, saboreando el sándwich caliente. No era nada del