Capítulo 79 — La herida de Mikhail
El odio, cuando madura, no grita, se enfría. Vicky lo comprendió demasiado tarde, cuando descubrió que la mercancía robada a Dimitri, no era nada comprado con lo que podría obtener con un golpe directo. No castigó a nadie en ese momento, pero se sentó, bebió un vaso de vodka sin hielo y dejó que la rabia se asentara en su pecho como una bestia paciente. Nada de lo que hacía parecía salirle bien y eso lo estaba sacando de quicio.
Dimitri lo había humillado dema