JACKSON
Teníamos que hacerle dos pruebas a Tyler; no era por gusto, sino por necesidad.
Nada en su negocio tenía sentido. No había registros claros ni un flujo constante que indicara el origen de su dinero. Todo era humo y espejos, números que danzaban sin cesar. El tipo de cosas que solo se ven cuando alguien oculta sangre bajo una capa de seda.
La primera prueba era para mí.
Para mi instinto.
Para mi lobo, que no se calló desde el primer día que lo vi.
Esas marcas en su pecho no eran cicatric