40. — Hacerla mía para siempre
En la suite principal el calor abrumaba los cuerpos de aquellos dos, encontrándose en lo más alto del edificio nadie más podía ser testigo de lo que ahí pasaría.
Daniel. - ( y ahí estaba yo, bajo el encanto de esa mujer que dominaba todos mis sentidos. Cualquier cosa que ella me pidiera se lo daría sin dudar.
Empecé por besar sus labios dulces para después dirigirme a su lóbulo de la oreja derecha, puedo sentir que ese lugar es una zona sensible ya que con solo sentir mi respiración ella se es