144. Amara
Cierro los ojos mientras lavo mi cabello, la sensación de finalmente sacar algo de tensión, acaricio mi cicatriz haciendo una mueca, aún dolía ligeramente y definitivamente dolía más cuando estaba tensionada, pero era un dolor casi agradable, la herida se había cerrado hace mucho, por lo que lo único que realmente quedaba de ello era la cicatriz ligeramente elevada que practicamente atravesaba mi craneo.
Sergey toca la puerta del baño, tomandome por sorpresa, cierro la llave y me giro hacia la