118. Sergey
Cuando Amara estaba en comoa, solía pensar en todas las cosas que habría podido hacer a su lado, con el constante temor de que su cuerpo no soportara la recuperación, con el corazón siempre en la garganta, a la espera de la noticia que seguramente me destrozaría, su muerte me habría destrozado, arruinado por completo, pero habría vivido sabiendo que ella siempre supo que la amaba.
Ahora, para ella solo soy un hijo de puta traidor y mentiroso, ¿y lo peor? es que incluso si ella sabe que la amo,