Alexis:
—Gracias por venir.
Yannek me pone la mano al hombro y yo arrugo mi entrecejo.
—No me lo perdería por nada.
El sonríe y yo contemplo la decoración intentando que no asome a mi rostro la expresión del asco que me recorre.
Planetas, naves espaciales, constelaciones y estrellas cuelgan del techo.
Mi padre nota mi perplejidad y al parecer siente la necesidad de explicarme, porque me dice:
—Tu hermano está pasando por su etapa de astrónomo. Hace pocos días memorizó todos los planetas q