Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegamos al ático después de un trayecto que pareció más largo de lo que realmente era. El chófer ayudó con las bolsas y yo bajé primero para coger la muleta en el coche. No quería que Diogo hiciera ningún esfuerzo. Cuando salió, le tendí la muleta, sujetándola bien firme.
— Toma, camina despacio — dije mientras le coloca







