(Diogo)
Tardé unos segundos abrazado a ella, respirando su olor y tratando de calmar mi respiración.
Alice, como siempre, rompió la tensión de la forma más inesperada.
—¿Por qué respiras tan hondo? —preguntó con ese tono provocador suyo—. ¿Tienes miedo de que vuelva a por la pelirroja?
Solté una risa por la nariz, sin poder evitarlo.
—Ningún miedo, pequeña. Solo intento convencerme de que no vas a meterte en más líos esta noche.
Ella giró la cabeza para mirarme por encima del hombro, con esa so