Ricardo regresó a Luceria esa misma noche.
Prácticamente huyendo en desbandada.
Cada palabra de esas capturas de pantalla le impedía siquiera levantar la cabeza frente a María.
Al bajar del avión, ¡fue directo a casa de Paula!
Paula, escuchando ruidos, salió somnolienta de su habitación. Al ver a Ricardo, rebosó de alegría.
Ricardo finalmente la había elegido a ella sobre María.
Intentó lanzarse a sus brazos, pero Ricardo la agarró del cuello y la presionó contra el sofá.
La sensación de asfixia