Llegamos a otra cabaña un poco más grande que en la que nos quedamos, Rusel abre la puerta de un fuerte portazo de forma alegre y entra con plena confianza.
—¡Ya llegué y traje a los invitados! — Grita a todo pulmón. —¡Vamos a desayunar!
Entramos a la casa y vemos que hay una enorme mesa, en ella se encuentran tres jóvenes de nuestra edad y tres pequeños, una mujer ligeramente robusta, entre sus brazos trae una charola con bastante comida, uno de los jóvenes se acerca a ayudarla.
—¡Es mi fami