—¿Plata? ¿Por qué este imbécil piensa que somos vulnerables a la plata? Es absurdo.
—No lo es, viejo— Contesta mi marido más confundido que antes. —Somos vulnerables a la plata... ¿Acaso tu…?
—¡Claro que no! — Exclama de forma poderosa. —Sospecho que algún ancestro en común habrá hecho algo que no debía y transmitió la maldición de generación en generación, pero.... naturalmente hablando, ¡NO SOMOS VULNERABLES NI ALERGICOS A LA PLATA, ES UNA ESTUPIDEZ! — Ha alzado tanto la voz que siento que to