Donna.
Paz y tranquilidad, es lo que me transmite este momento, solo mi esposo y yo en estas cuatro paredes, me giro hacia el lado de Reese y con una de mis manos lo busco, pero al no encontrarlo, abro enseguida los ojos y veo que no está, hace rato que se ha ido, ya que el calor que siempre deja no se encuentra. Me siento en la cama y veo que estoy completamente sola, la luz del sol se asoma por la ventana dejándome ver con claridad lo que me rodea.
—¿A dónde habrá ido? — Murmuro para mí misma