—¿Cuántos años tienes? Te notas bastante entusiasmado, como si fuerzas un cachorro— Se burla el acechador de su entusiasmo.
—Tengo noventa años— Se le escucha un poco molesto. —Pero mi entusiasmo no tiene nada que ver con mi edad, siempre me pongo así cuando se trata de entrenamientos.
—¿Con tan poca edad entrenaste al abuelo de Donna? Me impresionas. — Se le escucha el sarcasmo en la voz.
—Rowan— Intervengo en tono serio. —Su edad es lo de menos, lo único que importa es que está ayudándonos y