—No te enojes... no creo que ella haya tenido tan malas intenciones, todos estamos tensos y lo que menos necesitamos ahora es que te enojes— Al ver que no piensa ceder y se mantiene en esa postura amenazadora, me paro frente a él y pongo mis manos sobre su pecho. —Reese, tranquilo, gracias a Gaia que las cosas salieron bien.
Sus ojos se posan sobre mí, al verme directo a los ojos, relaja su cuerpo y deja salir un ligero suspiro, poco a poco va recuperando la compostura. Coloca sus enormes manos