"¿Por qué no continúa?"
Ese pensamiento cruzó la mente de Maray, quien tragó saliva con ansiedad mientras fijaba su mirada al frente.
Ante ella se extendía el espacioso salón del templo, adornado con estatuas llamativas y tablones de piedra que exhibían grabados en las paredes, todo ello con una elegancia y majestuosidad sin igual.
Su corazón latía con fuerza, y su respiración se tornaba cada vez más agitada, al compás del vaivén de su pecho. Ella sentía el calor, como un fuego consumiéndol