Capítulo 86: Deséame mucho más.
Maray mordió su labio inferior para reprimir un gemido, un esfuerzo inútil que se desvaneció en segundos; cuando acompañando a la lengua de ese macho, dos de sus largos dedos ingresaron al húmedo interior de esa hembra.
—AAH~
Maray no pudo evitar soltar gritos de placer, cada vez más intensos. Sus ecos resonaban por todo el salón del templo, provocando un poco de vergüenza, pero… Ella no podía detenerse.
Sin nada a qué aferrarse en esa mesa de rituales, ella se aferró con fuerza al cabello