Capítulo 88: Su reconfortante calidez.
Sus cautivadores ojos grises se posaron en el paisaje.
El canto de las aves resonaba a lo lejos, mientras la brisa helada de la mañana acompañaba la neblina y el rocío matinal. Sus pulmones se llenaron de aire en un profundo suspiro de inhalación y exhalación.
Él se pasó la mano por su semi larga cabellera oscura, en ese instante, vio que Maray salió del templo.
¡Ella se sentía terriblemente adolorida!
Frunció el ceño al ver el “brillo” que acompañaba a ese Alfa satisfecho, mientras a ell