Capítulo 234: El cargo de las manadas.
Esa mañana fría y nublada, Aeron se percató de que se había quedado dormido sobre la silla frente a la chimenea que ya se había apagado.
El aire era denso y el silencio envolvía la cabaña, interrumpido solo por el leve crujir de la madera.
En la banca, aún yacía Tabitha inconsciente, una sombra de lo que había sido, dejando a Aeron con una inquietante sensación de preocupación.
En ese momento, él escuchó unos murmullos frente a la puerta… ¡Maray y Rezef!
Sin pensarlo, ese hombre lobo pelir