Beta Gaspar gruñó con furia.
Tabitha, la loba de Luna Plateada, había desaparecido mientras él luchaba por sobrevivir contra ese ser.
Con un esfuerzo monumental, ese Beta logró levantarse. Su mirada dorada miel se centró en su Alfa, Dalton, cuyas intenciones eran tan claras como el cielo tormentoso.
—No lo sé —respondió Gaspar, su voz hecha un susurro quebrado—. No tengo fuerzas para seguirla.
Ese Alfa le lanzó una mirada feroz, un destello de ira que hizo que el corazón de Gaspar temblar