Capítulo 194: Él pensaba matarme.
El sonido del río, fiero y potente, cruzaba con una corriente que chocaba contra las grandes rocas que emergían del caudal.
Allí estaba, un musculoso hombre lobo, que media poco más de metro noventa, con su ancha espalda expuesta, pues no llevaba camisa.
Las cicatrices que adornaban su cuerpo hablaban de ataques brutales sufridos a lo largo de su vida.
La hembra rubia se ocultaba en una colina, entre arbustos de hojas marchitas que caían lentamente.
Esa hembra de la manada "Garra Dorada",