Maray se concentró, con un susurro bajo, ella cerró los ojos y alzó una mano, evocando un hechizo.
Un suave resplandor de un hermoso rojo escarlata iluminó su palma, una aura mágica envolvió el área, el viento comenzó a soplar a sus alrededores, soltando las hojas de los árboles, que caían y se arremolinaban en los alrededores.
¡Tabitha se quedó impactada!
La presión en la atmósfera era palpable. Sintió una incomodidad en su pecho, que no era más que…
¡ENVIDIA!
Entendía porqué un lobo