—¿Bebés? —le preguntó Alfa Rezef a Maray, aún más reacio a dejarla ir. Él, la jaló con gran fuerza, sacando a esa hembra del círculo de sangre.
—¡¿QUÉ HACES?! —gruñó Maray furiosa, empujándolo con gran fuerza.
¡PUM!
Ese Alfa terminó retrocediendo al punto que su espalda pegó con fuerza en uno de los árboles cercanos, su mirada de sorpresa, viendo atónito a esa Reina, que estaba totalmente fuera de sí.
Rápidamente, Rezef intentó mantener la cama.
—Maray, ¿qué tienen los cachorros?