Capítulo 11: El padre de los mellizos.
—¡No! ¡Es imposible! —exclamó Maray llevando su mano a la boca cubriendo ligeramente la misma, mientras las comisuras de sus ojos celestes se llenaban de lágrimas.
Beta Aeron sintió el temblor del cuerpo de Maray por el brazo de él que la rodeaba.
¡Impactado!
¡Él no podía creerlo!, pero esa hechicera no mentiría con algo así, mucho menos a su propia nieta.
Maray en llanto sintió sus piernas débiles, estando por caer de rodillas en el piso, de no ser porque ese Beta la retuvo entre sus