CAPÍTULO 74: TODAVÍA LO AMO
Gaia
—¡Maldit4 sea! —exclamo con mi mano temblorosa y el cuchillo apuntado directo a su garganta.
No puedo hacerlo. No puedo acabar con su vida. Y veo en sus ojos que él también lo sabe con absoluta seguridad. De otro modo no se habría quedado quieto mientras lo estoy amenazando con un arma mortal para él.
—¿No vas a hacerlo? —cuestiona—, no creo que tengas mucho tiempo, con el ruido que hicimos aquí seguramente los lobos llegarán pronto.
Solo basta ese momento de d