CAPÍTULO 50: EL BEBÉ ES MÍO
Parisa
—…Déjame verlo…
Escucho a Gaia llamándome, pero la ignoro mientras envuelvo al bebé en las mantas y limpio su pequeño cuerpecito. No imaginaba que me deslumbraría con su ternura, es tan pequeño y frágil que me da miedo lastimarlo. Pronto empieza a llorar con mucha fuerza, parece que el veneno no lo afectó.
Es un varón, y seguramente será fuerte y poderoso como su padre. Sonrío, sabiendo que por fin lo he conseguido.
Cuando me giro para ver a Gaia, ya ha caíd