—Al fin despiertas.
KC escuchó la voz de su tía, quien la miraba con diversión. ¿En qué momento se había quedado dormida? Recordaba terminar de maquillarse y nada más. Tal vez el cansancio le había pasado factura después de tantos días sin descansar como se debería.
—Si, casi le digo a tu tía que nos lleve de vuelta a nuestras casas para que descanses.
Esta vez fue Judas quien se ganó la atención se la loba. En los asientos traseros estaban sus amigos con atuendos bastante llamativos. El vampiro