— Otro grito más de dolor quitó al Alfa de su burbuja con el pequeño Ankor, que con sus pequeñas manitas agarro el dedo del gran hombre. En ese momento Safari entró y cargo al pequeño bulto que Edan DuPont tenía en brazos, dejando que el Alfa se acercara nuevamente al lado de Siena, que tenía el cuerpo con sudor en su totalidad.
— Al Alfa le dolió ver a su Luna tan adolorida hasta que con un último intento otro llanto más había acelerado los latidos de Alfa Edan.
— La noche estaba fría, el soni