"Tú nos perteneces".
Su voz envió un deseo corriendo a través de mí, encendiendo un fuego entre mis piernas. No pude evitarlo cuando mis muslos se apretaron juntos, tratando de aliviar algo de presión. El Alfa Asher no se perdió de nada. Sus ojos ennegrecidos recorrieron desde mi cara sonrojada hasta mis muslos apretados, un gruñido leve salió de sus labios.
"Es hora de que lo recuerde". El Alfa Asher gruñó, arremetiendo contra mí.
Mis instintos se activaron al ver a este Alfa lleno de rabia