Pasaron varios segundos, que se desvanecieron en el aire mientras nos mirábamos unos a otros, con la conmoción escrita en nuestros rostros solo que con letras diferentes. Todas las risas desaparecieron de la habitación y su ausencia dejó que el silencio se filtrara como una droga.
Asher y Deacon fueron los primeros en liberarse de su mirada hipnótica, ladrando órdenes que eran a la vez asombrosas y aterradoras.
"Nos deben haber seguido, pero apuesto a que fue la aparición de Lola lo que los