"De ninguna manera".
No había lugar para la discusión, no había lugar para la negociación dentro de las llanuras ásperas de su voz. No había ni una sola pizca de remordimiento o simpatía en sus palabras, nada con lo que pudiera jugar o atraer para que cambiara de opinión.
‘Asher, por favor. Tengo que hacer esto…’.
‘No tienes que hacer una mierda’, gruñó. El sonido levantó todos y cada uno de los pelos de mi cuerpo hasta que me sentí como si hubiera tocado un cable vivo. ‘Puedes esperar has