10. Mariam, dudas, celos e inseguridades
El beso se está convirtiendo en eterno, esta vez no olvidó respirar su cuerpo está pegado al mío, sus manos bajan sobre mis brazos, hasta agarrar mi cintura y pegarme más él.
Siento morir entre sus brazos, mi manos acarician su cabello. El se detiene y se levanta se aleja unos pasos de mi y lo escucho maldecir por lo bajo.
— Qué pasa he hecho algo mal? Creía que te gustaban mis besos...— digo avergonzada.
— No has hecho nada mal, me encantan tus besos ese es el problema...— dice sin volver la